Dune 2 cumple promesas y rebasa expectativas

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Durante los últimos años, franquicias como Star Wars y Marvel han tratado de competir con una imposible demanda por contenido que ellos mismos impusieron. El enfoque de cantidad sobre cualidad es una plaga que infectó a Hollywood y ha producido algunas de las películas mas detestadas por fans en franquicias que eran previamente adoradas. Dune 2 es un más que merecido respiro de esta insistencia por mediocridad.

De la mente del visionario y galardonado Denis Villenueve, la secuela a Dune (2021) continúa la historia de Paul Atreides (Timothée Chalamet) justo donde se quedó. Después de la muerte de su padre a manos de la siniestra casa Harkonnen, Paul se ve exiliado al desierto del planeta Arrakis. Ahí, se ve forzado a aprender las costumbres del pueblo Fremen, los legendarios y temidos guerreros de las dunas. Además de buscar su supervivencia y la de su madre embarazada, Paul se ve envuelto en una profecía que lo convierte en el mesías destinado a liberar al pueblo Fremen. Mientras lucha por encontrar su lugar entre un pueblo lleno de fanáticos religiosos, satisfacer su sed de venganza, navegar las consecuencias de un conflicto intergaláctico y salvar la única familia que tiene, también busca conservar el nuevo amor que ha encontrado en este desolado planeta.

Dune 2 es todo lo que los fans buscan de Star Wars. Ambas franquicias han sido comparadas hasta la muerte, y es que están intrínsicamente ligadas. El libro Dune (1965), escrito por Frank Herbert, es considerado una de las mejores obras de ciencia ficción de la historia, y claramente influenció a un joven George Lucas a escribir Star Wars. Los paralelos son innegables, y hay docenas de videos y artículos describiendo cada uno. Sin embargo, mientras que parece que Star Wars diluye los temas y motivaciones más fuertes, Dune los resalta.

Aunque tiene una clasificación B (12 años en adelante) esta película no le tiene miedo a tratarse con madurez y seriedad. Hay momentos cómicos, la mayoría viniendo del personaje de Javier Bardem (Stilgar), pero aún así tienen un propósito dentro de la narrativa, resaltar la absurdez de pensamiento al que lleva el fanatismo.

Es una trama intrigante y llena de emoción, pero repleta de lore que puede cansar a la audiencia. Aunque la cantidad de información sobre el mundo y personajes puede ser un poco abrumadora, Dune 2 lo maneja tan bien como se puede hacer y prioriza enseñarnos el mundo y cada complicado dato que lo compone en vez de solo contárnoslo. Es en este aspecto de la producción que la película realmente se destaca, el espectáculo visual que nos presenta.

El director se alía del cinematógrafo Greig Fraser por segunda vez, y vaya la mancuerna que hacen juntos. Aunque la historia de Dune puede que no sea para todos, vale la pena experimentarla solo por cómo se ve. Son películas como esta que nos recuerdan la importancia del cine como experiencia, y es que esta entrega no va a ser lo mismo cuando la podamos ver en streaming o en algún avión cuando tengamos tres horas para matar.

La duración de 166 minutos no ayuda a hacerla más digerible para la audiencia, pero utiliza su tiempo bien y nos permite habitar este fantástico mundo lo suficiente como para comenzar a sentirnos parte de él.

Si la primera película te dejo decepcionado con el universo de Dune, aun así le daría una oportunidad a la secuela. En 2021 vimos una historia que, aunque tenía gran promesa, se sintió incompleta. El tercer acto nos dejó en un conflicto sin resolver y con un futuro gigantesco por adelante. También se vendió como una producción donde la superestrella Zendaya tendría un papel protagónico, pero solamente aparece por 7 de los 155 minutos de duración. Al contrario, Dune 2 cumple promesas y rebasa expectativas.

Además de la fantástica dirección, Zendaya entrega un papel memorable como Chani, la guerrera e interés amoroso de Paul Atreides. Ella personifica la voz de la razón en medio de una ideología extremista ocasionada por la subyugación de su pueblo. Timothée Chalamet también lo da todo en lo que parece ser el papel que nació para interpretar, Javier Bardem se roba cada segundo que aparece en la pantalla, Rebeca Ferguson hace un escalofriante papel como Jessica Atreides, que impone presencia como ninguna otra, y Austin Butler apantalla como el despiadado asesino Feyd-Rautha Harkonnen. Saliendo de su papel como Elvis Presley, había cierto escepticismo sobre el rango que Butler presentaría al interpretar un personaje tan diferente. Butler se sumerge por completo en el psicopático heredero de la casa Harkonnen y nos enseña por qué hay que tomar a este actor en serio.

Hay otros actores que no tuvieron tanto tiempo en pantalla como algunos fans esperaban, pero en un elenco con tanto estrellato, las casi tres horas de duración no son suficientes para que todos los actores tengan la oportunidad para brillar. Habiendo dicho eso, no hay una mala actuación en esta producción.

Es una película que se puede disfrutar incluso sin ver la primera, pero es más disfrutable cuando estás dispuesto a empaparte de toda la historia y entender cada pequeño detalle de la historia. Villenueve ha hecho otra obra de arte que denota amor en cada cuadro, recompensando a la audiencia por poner atención en cada segundo y deleitando al público con una historia épica que puede que le deje su primer Oscar.

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